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Galego / Castellano |
-A Pobra do Caramiñal-
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Pazos
Dentro del núcleo urbano de Pobra do Caramiñal se encuentra la Casa Grande de Aguiar. Su origen está en una edificación del siglo XVI, que levantó la familia Romay, próxima a la torre de Xunqueiras, pero la construcción actual es del siglo XVIII y el nombre de Aguiar le viene por enlaces matrimoniales con este linaje. También se relacionaron los poseedores del conjunto con el ilustre sociólogo del siglo XIX Joaquín Díaz de Rábago. En el pazo -residencia privada cerrada al público- sobresale una alta torreta. En la fachada destaca un frontón en el que se incluye un doble escudo nobiliario en el que se repiten las águilas explayadas y coronadas del apellido Aguiar.
A lado de esa Casa de Aguiar se halla el pazo de O Couto, construido en 1717, tal como figura en el portalón de entrada al frondoso jardín que lo rodea. Perteneció desde su fundación hasta la actualidad a la familia Valderrama. Posee una hermosa fachada barroca con un alargado porche y galería con balaustrada. En uno de los muros laterales resalta una original piedra de armas sostenida por una sirena.
También dentro del núcleo urbano, próxima a la playa del Arenal, se conserva una original casa noble renacentista y plateresca del siglo XVI. En mayo de 1987 se terminó su restauración y se inauguró el Museo Valle-Inclán, a cuyos antepasados perteneció.
Sin alejarse mucho de la población, sobre un altozano, se alzan las soberbias Torres de Xunqueiras, que conservan el nombre de sus primeros señores. Fernán Martín de Xunqueiras había sido en el siglo XIII el fundador de este linaje, que ejerció durante siglos el señorío sobre la villa de Caramiñal. Un descendiente de los Xunqueiras se casó con la hija del famoso político Paio Gómez de Soutomaior, embajador de Enrique III ante el Gran Tamerián de Hungría- también se relacionó esta familia con los próceres coruñeses Pérez das Mariñas. El pazo pasó, por último, a los condes de Camarasa, quienes lo poseyeron hasta su enajenación a finales del siglo XIX.
Se accede a él por una larga avenida de plátanos orientales. El edificio fue levantado en el siglo XV sobre la primitiva torre medieval y sufrió algunas reformas en siglos posteriores. En la actualidad conserva un robusto cuerpo, con una sólida torre hacia el sur y, en el lado opuesto, un gracioso balcón esquinal, así como varias piedras de armas.
En la ensenada de la Merced quedan las ruinas del pazo del mismo nombre, que apenas merecerían más atención si no fuera porque nos recuerdan que el escritor Valle-Inclán pasó algunas temporadas en él. En sus alrededores se desarrolla la imaginaria acción de algunas de sus narraciones de Comedías Bárbaras y Romance de lobos. En la capilla, de estilo plateresco del siglo XVI, se ve una graciosa imagen de la Virgen golpeando al demonio. En el escudo del edificio aparecen, acuartelados por la cruz de Ribadeneira, varios emblemas de las familias nobles de la zona.
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