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Cultura y ocio
La playa de A Madalena es el principal foco de interés turístico El principal interés turístico del ayuntamiento es el magnifico arenal de A Madalena o Playa de Cabanas como se la conoce popularmente. De aguas tranquilas y blanca arena, goza de un arbolado y bien cuidado entorno con todo tipo de servicios turísticos. Fuentes, barbacoas, mesas y asientos rústicos invitan a disfrutar del agua, del sol y de la naturaleza, especialmente durante los meses estivales. También ofrece cerca de la playa, en el barrio llamado el Areal o en la próxima villa de Pontedeume, abundantes plazas de alojamiento hotelero y restauración.
En el Areal un sencillo cruceiro señala el lugar hasta donde llegaba el puente sobre el Eume, mandado construir en 1380 por Fernán Pérez de Andrade o Bo y que fue con sus 79 arcos el más largo de España hasta la época moderna. En el Areal se celebra un típica feria popular todos los días 21 de cada mes. El monumento más llamativo es el gran caserón del Pazo de Cabanas, frente a la iglesia parroquial. Este pazo, conocido como Casa Grande de Rioboo, fue edificado en el siglo XVI por el arzobispo de Santiago, Francisco de Seixas y Losada, natural de Cabanas. Había sido este arzobispo predicador de Felipe IV, y por un cesto de sardinas al año recibió en foro esta finca, de la que eran dueños los monjes de Caaveiro. Luego construyó el pazo con un coste de 2.000 reales de vellón y lo cubrió con pizarra traída desde las canteras lucenses en carros de bueyes.
Un ayuntamiento de contrastes entre lo nuevo y lo viejo, el pasado y el futuro Uno de los poseedores de este pazo, Víctor López Seoane (1834-1900), fue un eminente naturalista. Dedicó gran parte de su tiempo al estudio y a sus colecciones de Historia Natural, en esta Casa Grande de Rioboo. Hoy día sus colecciones de insectos, aves, fósiles, minerales, etc., se pueden contemplar en la Casa de las Ciencias de A Coruña.
Por la carretera de Ares y Mugardos se atraviesa la parroquia de San Martiño do Porto, cuya iglesia ofrece una curiosa portada en la que destaca la figura ecuestre de San Martiño. El templo fue edificado, en la segunda mitad del siglo XVIII, por el conocido eumés Bartolomé Raxoi y Losada, arzobispo de Santiago. Son muy típicos los antiguos molinos del río Castro o río del Fraile, en el límite con el ayuntamiento de Ares. El río Castro baja desde Salto formando el tranquilo y blando valle de Laraxe.
El hecho de que Cabanas fuera desde hace décadas el destino preferido por miles de veraneantes no sólo provocó una inyección de dinero en el Ayuntamiento sino que se tradujo en distintos estilos arquitectónicos, mezclados en feliz armonía También se observan en esta parroquia de San Martiños do Porto numerosas edificaciones de las primeras décadas de este siglo, residencias veraniegas de familias ferrolanas. Cabanas es, además, punto de partida para visitar interesantes monumentos histórico artísticos, que aunque pertenecen a otros municipios, se encuentran a muy poca distancia. Citaremos el monasterio de Caaveiro, la torre de A Nogueirosa, San Miguel de Breamo y la misma villa de Pontedeume.
Desde el río Eume, la carretera que conduce a As Pontes de García Rodríguez comienza a ascender en fuertes rampas, excelentes miradores para contemplar un singular paisaje. Rápidamente se deja atrás Cardeita, la propia capital municipal, Pena y la parroquia de Eirís, para llegar a ese cruce de caminos que es Lavandeira.
Eirís, cuyo patrón es San Estebo, agrupa a tres centenares y medio e habitantes distribuidos en diez núcleos de población, llamados A Iglesia, Canetas, Currás, Pedra de Couto, Pena, Salto de Arriba, Salto de Abaixo, Traseiras, Valvís y Formarís. En su día formó parte de la antigua provincia de Betanzos y, dentro de ella, de la jurisdicción de Caaveiro. Dista tan sólo kilómetro y medio de la capital del Ayuntamiento.
Las elevaciones más importantes de esta parroquia son los montes Golpes y Castro, de 358 y 343 metros de altura, respectivamente. El topónimo Castro, de origen latino, procede de una antigua aldea prehistórica existente en lo alto del monte. Llegar a ella encierra algunas pequeñas dificultades, ya que el sendero desaparece en ocasiones bajo un auténtico «mar» de toxo y, además, tiene pronunciadas pendientes. En la cima, unos edificios hoy cubiertos por la vegetación y rodeados de sólidas murallas. El castro es conocido también -aunque esta denominación no está muy extendida- como do alxibe, ya que en una de sus murallas tiene una oquedad que, según afirman los habitantes de los lugares próximos, fue una cisterna. Sin embargo, otros, continuando una tradición milenaria gallega, convierten la leyenda en realidad y están convencidos de que ese agujero no es más que el principio de un túnel donde en otros tiempos se guardaba una elevada cantidad de oro.